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¿Cómo habitar Bogotá bajo el Metro? La iniciativa que invita a la ciudadanía a construir propuestas

¿Sabías que puedes hacer parte de la planeación del espacio que quedará bajo el Metro de Bogotá? Conoce más sobre METRO20

La primera línea del Metro de Bogotá, el megaproyecto de más de 24 kilómetros, ya supera el 70% de su construcción; la obra avanza transformando el paisaje urbano de la ciudad. Sin embargo, mientras la atención se centra en los rieles que transportarán a millones de bogotanos, hay una pregunta que inquieta: ¿qué pasará con el espacio público que quedará justo debajo del viaducto?

Hablar de esto hoy no es un detalle menor, ni mucho menos un tema exclusivo de expertos. Es una discusión clave sobre el tipo de ciudad que queremos construir. Según el centro de pensamiento Despacio, lo que se decida ahora determinará si esos espacios —que podrían sumar hasta 500.000 metros cuadrados— se convierten en zonas activas, seguras y útiles para la ciudadanía, o en áreas olvidadas, oscuras y poco transitadas.

Este centro de pensamiento advierte, también, sobre la experiencia en ciudades como Nueva York o Delhi. Donde los sistemas elevados de transporte han generado lo que se conoce como “pasivos urbanos»: lugares que, por falta de planeación, se perciben como inseguros, ruidosos y desconectados del entorno. Zonas que la gente evita, donde la ausencia de actividad facilita el deterioro urbano y la inseguridad.

Por esta razón, se debe considerar el espacio bajo el Metro no solo como una decisión de diseño, sino como una apuesta por la calidad de vida. Aspectos como la iluminación, el uso del suelo, la movilidad peatonal y la integración con el entorno inmediato influyen directamente en cómo las personas se relacionan con la ciudad.

Un ejemplo claro es la iluminación, ya que en muchos casos no es cuestión de “poner más luces”, sino de crear un espacio que invite a caminar y permanecer. Un espacio bien iluminado puede hacer que la gente se sienta segura y se apropie del lugar. Por el contrario, una iluminación deficiente puede generar miedo y abandono, tal como precisa Despacio.

Con el objetivo de abrir esta discusión, surge Metro20, una iniciativa liderada por Bogotá Cómo Vamos. Su propósito es sostener un ciclo de encuentros ciudadanos durante los 20 meses previos a la entrega de la primera línea del Metro. Para ello convocará a expertos y ciudadanía en diálogos que esperan anticipar problemas, identificar oportunidades y construir propuestas concretas sobre la forma que pueden tomar estos espacios.

A través de estos encuentros, que se realizarán en distintas localidades por donde pasará la primera línea del Metro, se busca recoger las percepciones, preocupaciones e ideas de quienes viven y transitan estos territorios. Esta información se sistematizará y convertirá en una hoja de ruta que pueda orientar la toma de decisiones.

La conversación va más allá de la infraestructura. No se trata únicamente de cómo se verá el Metro, sino de cómo se vivirá. La agenda incluye temas como la seguridad, la sostenibilidad, la cultura ciudadana y la movilidad. Se indagará por el mantenimiento de estos espacios, las actividades que podrán desarrollarse allí y su integración con ciclorrutas y andenes. Temas que son fundamentales para garantizar que el proyecto realmente beneficie a la ciudad.

La participación ciudadana será clave, ya que nadie conoce mejor estos espacios que quienes los recorren a diario. Los habitantes, estudiantes, comerciantes y trabajadores son quienes pueden identificar qué funciona, qué no y qué hace falta.

El primer espacio de Metro20 se enfocará en el urbanismo y la iluminación, dos elementos fundamentales para la seguridad y la apropiación del espacio público. Tu voz es importante, por eso te invitamos a participar el próximo 25 de junio en este encuentro presencial, que se realizará a las 8:00 a. m. en la Pontificia Universidad Javeriana.

La apuesta es combinar el conocimiento técnico con la experiencia ciudadana para construir propuestas que respondan a las necesidades reales de Bogotá y aporten a la construcción de una ciudad más habitable bajo el Metro.

En definitiva, el Metro de Bogotá es una oportunidad para transformar la ciudad en múltiples niveles. Pero esa transformación no ocurrirá únicamente sobre los rieles: también dependerá de lo que suceda debajo de ellos.

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