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Cuando el Metro abra sus puertas, ¿también serán seguros sus alrededores?

Autor: Pedro Camelo

El optimismo frente al Metro de Bogotá está creciendo, pero la confianza en la seguridad de sus alrededores no avanza al mismo ritmo. Aunque el 58,3 % de la ciudadanía se siente optimista frente a la Primera Línea, solamente el 11 % considera que el proyecto hará de Bogotá una ciudad más segura.

Son las ocho de la noche. Una persona sale de una estación del futuro Metro de Bogotá y todavía debe caminar varias cuadras para llegar a su casa. ¿Encontrará un recorrido iluminado y con señalización clara? ¿Podrá conectarse fácilmente con otro medio de transporte? ¿Habrá vigilancia en el sector?  

La escena todavía no existe, pero las decisiones que definirán esa experiencia deben comenzar a tomarse desde ahora. La seguridad del Metro no dependerá únicamente de lo que suceda dentro de los trenes y las estaciones. También estará relacionada con los accesos, los senderos peatonales, los paraderos, la iluminación y la manera como la ciudadanía se apropie de los espacios que rodearán la Primera Línea. 

Los datos muestran que la ciudadanía espera el Metro con una creciente expectativa. Según la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 de Bogotá Cómo Vamos, el 58,3 % de la gente se siente optimista frente a la posibilidad de que la ciudad tenga su primera línea, una cifra que en 2022 era del 40,6 %. 

Sin embargo, el entusiasmo por el proyecto convive con dudas sobre sus efectos en la seguridad. En una pregunta de selección múltiple de la misma encuesta, solamente el 11 % eligió la afirmación “El Metro hará la ciudad más segura”, mientras que el 10 % señaló que las zonas cercanas a las obras se han vuelto más inseguras. Estas respuestas no son necesariamente contradictorias: una persona puede confiar en el sistema que entrará en funcionamiento y, al mismo tiempo, experimentar incertidumbre frente a las condiciones actuales y futuras de la construcción.  

La disposición a utilizar el Metro también es alta. La Encuesta Bienal de Cultura Ciudadana 2025 de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte encontró que el 65,1 % de la ciudadanía considera que este sistema es necesario o muy necesario y que el 70,6 % afirma que lo usaría. 

La pregunta, entonces, no es solamente cuántas personas utilizarán el Metro, sino en qué condiciones llegarán hasta él y cómo continuarán sus recorridos después de bajarse. 

Lo que está ocurriendo alrededor de las obras 

La construcción de una infraestructura de esta magnitud transforma temporalmente los lugares por donde pasa. Aparecen cerramientos, desvíos, cambios en los paraderos, senderos provisionales y zonas con menor visibilidad. También se modifican las dinámicas del comercio, la movilidad y el uso del espacio público. 

La Encuesta de Corredores Estratégicos 2024 de la Cámara de Comercio de Bogotá, aplicada a 1.202 establecimientos ubicados a menos de 300 metros de las estaciones, permite dimensionar esas transformaciones. En los corredores con obra activa, el 51,5 % de los comercios considera que la seguridad ha empeorado desde el inicio de los trabajos. En los corredores sin obra, esta percepción alcanza el 41,0 %. 

No obstante, cuando se analizan los reportes de victimización o situaciones de convivencia, las cifras son del 39,6 % en corredores con obra y del 35,7 % en corredores sin obra. Esta diferencia no resultó estadísticamente significativa. 

El contraste plantea una discusión necesaria: ¿por qué puede aumentar la sensación de inseguridad sin que se registre una diferencia concluyente en las experiencias de victimización? La respuesta podría estar en factores como la reducción de la iluminación, los recorridos más largos o confusos, la vigilancia de predios cerrados, la reubicación de paraderos y la presencia de espacios que dejan de ser transitados. 

Por eso, hablar de seguridad alrededor del Metro no nos lleva solo a hablar de delitos. También implica preguntarse si una mujer puede caminar con tranquilidad en la noche, si una persona mayor encuentra un recorrido accesible, si una persona con discapacidad puede desplazarse sin obstáculos o si comerciantes, estudiantes, peatones y ciclistas cuentan con condiciones adecuadas para completar sus viajes.

Una conversación que debe comenzar antes de 2028 

La experiencia actual de las obras puede ofrecer aprendizajes para la operación futura del sistema. Si hoy se identifican senderos inseguros, puntos con poca iluminación, dificultades de conexión o problemas de coordinación institucional, estas situaciones pueden servir para anticipar riesgos y evitar que se repitan cuando el Metro esté funcionando. 

¿Qué acciones pueden implementarse mientras avanzan las obras? ¿Cómo deberían diseñarse y mantenerse los alrededores de las estaciones? ¿Qué responsabilidades tendrán la Empresa Metro, los contratistas, la Policía, las entidades distritales, las alcaldías locales, los comerciantes y las comunidades? ¿Qué papel pueden cumplir la tecnología, la vigilancia y la cultura ciudadana? 

Estas preguntas estarán en el centro del tercer encuentro de Metro20, buscando incorporar las voces ciudadanas a las conversaciones sobre los aspectos que acompañarán la llegada del Metro. 

La jornada se realizará el jueves 3 de septiembre de 2026 en el Centro Universitario UNIMINUTO, sede San Camilo, ubicada en la calle 1 #9-50. La apertura de puertas será a las 8:30 a.m y el encuentro comenzará a las 9:00 a. m. 

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